Nuestro primer año de búsqueda

Así pasaron los primeros meses…

Como podéis imaginar, desde que decidimos dejar de poner métodos para ser papás, el mes antes de la boda, pues fueron meses de locura. Primero con los últimos preparativos de la boda, después llegó la boda y luego nuestra luna de miel (fuimos muy aplicados haciendo “los deberes”), pero no funcionó y culpamos al estrés de esos meses de locura.

A todo esto, todo el mundo preguntando para cuando los niños. En esta primera etapa pues me tomé un poco a risa esa pregunta, ¡me la hicieron unas 50 veces por lo menos! Siempre les contestaba que cuando tuviesen que venir.

Cuando nos vinimos a dar cuenta habían pasado casi cinco meses y yo seguía con mis ciclos irregulares. Pero reconozco que nos lo tomamos muy tranquilos. Yo cumplí los 26 años y #MrJ los 27 años.

LLegó la Navidad de 2007 y decidí anotar con más esmero las menstruaciones, contando los días y cuando hacíamos “los deberes”, ya las solía anotar de vez en cuando en mi agenda con anterioridad para llevar un control, pero a veces se me olvidaba, así que comencé el 2008 muy aplicadita y tomando mi ACFOL, para cuando viniese el embarazo que no me faltasen vitaminas (si tuviese que anotar todas las cajas que he tomado en estos años…)

Llegó el año 2008…

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Comenzó el año con la buena noticia de que seríamos tíos en unos meses por parte mía. En ese momento teníamos tres sobrinos por parte de la familia de #MrJ, éste sería el cuarto sobrino y para mis padres el primer nieto. Mi hermano más pequeño que yo, ¡sería papá!, jamás me lo hubiese imaginado, con 23 años y una novia de 17 años y que no llevaban mucho tiempo juntos. Pero acogeríamos al pequeño con todo el amor del mundo y los ayudaríamos en todo lo que pudiésemos. Es mi príncipe al día de hoy, tenemos una conexión súper especial tía-sobrino desde siempre.

Pero no fue el único embarazo cercano a mí, una amiga y mi prima, también tendrían a sus bebés en los primeros meses del año. La verdad es que disfruté de sus embarazos y preparativos de la llegada de los bebés, todos serían niños.

Mis amigas también decidieron emprender su búsqueda, así que todas nos contábamos como íbamos. Los meses transcurrían con normalidad, con los planes que teníamos de bodas de amigos, viajes, escapadas, estuvimos muy entretenidos.

Meses de cambios…

Fueron meses de cambios en el aspecto laboral, me cambiaron de departamento y de compañeros y con un jefe que no era nada simpático. Afronté los cambios como pude, de una forma optimista pero bastante nerviosa, lo que me llevó a largos períodos de ausencia de la menstruación.

Aquí hizo acto de presencia la Prolactina, acudí a urgencias un día porque ¡mis pechos echaban leche!, no daba crédito a lo que estaba viendo y me dio tanto miedo que salimos corriendo.

Allí me vio mi ginecólogo y me explicó lo que era la leche, la hormona llamada Prolactina y lo sensible que era esta hormona al estrés. Me mandó de tratamiento 1/2 comprimido de Dostinex los lunes y otro 1/2 los jueves, así la tendríamos controlada, porque eso sí, nada más tomar la medicación, la hormona era muy agradecida y bajaba prontito. En esos momentos la tenía en 72, cuando tenía que estar en un valor entre 0 y 24, que es lo normal.

Esta era otra de las consecuencias de los ovarios SOP, el desarreglo de la Prolactina. Así que tenía que aprender a convivir con ella y su sensibilidad al estrés. Tuve que ir a mi médico de cabecera para que me derivase al Endocrino de la Seguridad Social, para que allí me valorasen el problema y me pudiesen recetar las pastillas que valían 8 pastillas 40€. Con receta eran unos 8€ lo que tendría que pagar y como no sabía cuánto tiempo tendría que tomarlas tenía que hacer ese trámite. Así comenzó mi hiperprolactinemia en estudio.

Según me explicó mi ginecólogo, al tener la Prolactina elevada, los ovarios no ovulan y de ahí los largos períodos de tiempo que estaba sin menstruación. Tenía ciclos de todo tipo, de 20, 40, 50, 29, 36, 38 días…. era un caos controlar la ovulación.

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Nuestro primer aniversario de bodas.

Pues quería que fuese un día súper especial pero fue todo lo contrario.

Unos días antes, llevaba ya unos 50 días sin la menstruación, me encontraba como hinchada y rara, así que decidí hacerme un test de embarazo, aún recuerdo que me costó en la farmacia 15€ (y era de los baratos), tenía la esperanza de que fuesen buenas noticias.

Pues me lo hice con la primera orina de la mañana y se vieron dos rayitas, eso sí, una de ellas era más clarita. No sabía que pensar, siempre me habían salido blancos (me habría hecho dos en mi vida y no tenía experiencia en test) y tener otra rayita más, pues me hacía dudar.

¿A que os suena? Pues nosotros en esos momentos estábamos pegados, le dimos mil vueltas al test, lo desmontamos, lo miramos con una lámpara, a trasluz… parecía que nos estábamos volviendo locos. Lo vieron mis amigas, mi cuñada… y todos veían las dos rayitas, con lo que no era cosa nuestra. Llamé a mi ginecólogo y se lo expliqué y me citó el día de mi aniversario.

#MrJ estaba trabajando y me fui con mi cuñada al ginecólogo, allí me hizo el test y le dio negativo, una ecografía y nada de nada. Así que imaginaros que chasco nos llevamos. Salí de allí con un informe de Aborto Bioquímico, súper triste y desilusionada.

Mi ginecólogo me explicó qué era este tipo de aborto, algo muy común, que muchas mujeres ni se enteraban, el óvulo había sido fecundado pero que no llegaba a implantarse en el útero y que después venía una menstruación más fuerte y dolorosa. Que si no me hubiese hecho el test ni me hubiese enterado. Efectivamente, una semana después me bajó con una gran hemorragia, coágulos y muchos dolores.

Cuando se lo conté a #MrJ anulamos la cena de aniversario, no teníamos ganas de cenar, solo de estar juntos, de hablar que era lo que había podido pasar. Hasta dudamos si era real lo que vimos en el test.

Sentimientos de 13 meses de búsqueda…

No estábamos muy mal hasta que pasó lo del aborto bioquímico (me llevó muchos años comprenderlo, ya os lo contaré). Nos empezamos a preocupar en el sentido de no comprender nada. Teníamos la sensación de no saber nada del cuerpo humano y de los aparatos reproductores. En esos momentos en nuestras cabezas no entraba hacerse pruebas de nada, éramos jóvenes y seguiríamos así, buscando pero sin agobios, ya vendría el embarazo.

Os cuento que ese informe estuvo guardado en una carpeta hasta el año 2016, sin darle importancia y no hablábamos de eso que nos pasó. Quedó ahí, hasta que hablando con mi ginecólogo de antecedentes lo sacamos a relucir. Ya os iré contando, son muchas cosas y quiero seguir un orden cronológico.

Os mando miles de besos a todas mis guerreras, por la acogida del Blog, por todas las palabras de cariño que me escribís, así todo se hace un poco más llevadero.

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