3ª parte: Tercer año de búsqueda

Esperando 15 días…

Como os conté en el último post, el 04/10/2010 en la visita a mi ginecólogo me dijo que si en dos semanas no me bajaba la menstruación que acudiese a urgencias que él me vería y así valorábamos que pasaba.

Pues esos 15 días de espera estuve normal, como si nada, eso sí algo cansada, pero lo normal al estar con el estrés del trabajo, también había empezado el primer curso de italiano en la escuela de idiomas y seguía con mis estudios en la universidad… La verdad es que pensé en todo momento que lo que me pasaba era el estrés de todo lo que llevaba hacia adelante.

Recuerdo que antes de acudir a consulta, que el jueves estuve cenando con compañeros de trabajo y salimos al centro de Málaga, me tomé un par de copas en toda la noche, y conocí en persona a Pablo López (conservo la fotillo) en un bar del centro, que ilusión me hizo conocerlo, le dije que le había votado cuando estaba el OT y mira donde ha llegado hoy día el muchacho.

El fin de semana fuimos a ver a mis padres y coincidía con las fiestas del pueblo, cuando llegamos a casa de mis padres el sábado por la tarde me tuve que echar a dormir un rato porque no podía con mi alma, pero claro había madrugado y era normal.

No bajamos a la feria de día pero sí dimos una vuelta con unos amigos por la noche, pero nos recogimos temprano. El domingo si fuimos a la feria de día, pero yo me notaba cansada como que la menstruación me tenía que venir. Mi madre me dijo, “lo mismo estás embarazada”… yo le quité importancia y le dije “no creo, seguro que es algún desajuste de los míos, pero mañana saldremos de dudas”.

Con la experiencia que tenía en test de embarazos ni se me ocurrió en hacerme uno, me quedé traumatizada con ellos en 2008.

18 de Octubre de 2010… salimos de dudas…

Pues nos levantamos temprano, desayunamos, me duché y nos fuimos a ver a mi ginecólogo, tanto #MrJ como yo íbamos muy tranquilos, por lo menos sabía que quiste de ovario no era (ya había tenido unos pocos y me daban pánico).

La consulta estaba en el centro, con lo que aparcar era misión imposible, #MrJ me dejó cerca de la consulta y se fue a aparcar, yo mientras fui haciendo el trámite. A los 15 minutos me llamó de que era imposible aparcar, era un lunes y estaba todo a tope, le dije que no se preocupase que me esperase en un punto en el coche que no tardaría mucho.

Cuando llevaba una media hora me llamaron, mi ginecólogo me conoce desde el 2004 y sabía todo mi historial, así que siempre me saluda con dos besos, me hizo pasar y me dijo “bueno, pasa, vamos a ver qué nos encontramos”. 

Me preparé para la eco vaginal, y yo siempre tiendo a cerrar los ojos por el pánico a malas noticias, así que me dice, “pues es normal que no te baje la menstruación, es que estás embarazada, mira, ¿no ves este saquito?” (mientras hablaba iba girando la pantalla hacia mí). Yo no daba crédito, me lo tuvo que volver a repetir, “este es el motivo por el que no te bajaba, ¡enhorabuena, estás embarazada!”.

Mi cara era un poema, ¡no lo podía creer!, él sabía que mi marido estaba fuera porque no había podido aparcar, así que tal era mi cara que me dijo, “te voy a dar una fotito porque tu marido no se lo va a creer como no lo vea”.

Me dijo que sacase cita para dentro de unos 15 días porque teníamos que ver que fuese bien, era casi imposible calcular de cuanto estaba en esos momentos, pero todo apuntaba a que tenía entre 5 o 6 semanas de embarazo. Salí de allí súper nerviosa, temblando ahora le tenía que dar la noticia a #MrJ.

Cuando llegué al coche, estaba desesperado de esperar en doble fila, yo iba temblando de la emoción y tras montarme en el coche, arrancó y me dijo, “¿qué es, otro quiste de los tuyos?”, y yo le dije rápido “no, ¿no adivinas? ¡Estoy embarazada!, mira, mira este es nuestro bebé”, se puso nervioso y volvió a parar el coche, cuando le mostré la eco las lágrimas se le caían, no nos lo podíamos creer.

En el trayecto a casa, llamamos a su madre y a la mía para darles la noticia, ¡que felicidad! Estaban tan emocionadas como nosotros.

También saqué cita para la siguiente eco y me la dieron para el día 05/11, ahora comenzaba la espera para la siguiente eco.

Ese día lo dije en el trabajo, puesto que yo trabajaba 7 horas de pie, tirando de palets y cogiendo mucho peso, en ningún momento pensé en coger la baja, pero sí evitaría coger tanto peso.

En esos momentos síntomas no tenía ninguno, solo la sensación de que la menstruación iba a llegar.

18 días de espera para la ecografía…

Al día siguiente todavía estábamos asimilando, pero estábamos tan felices. Me sentí mal por las dos copas que tomé el jueves anterior, pero no me podía imaginar que estaba embarazada, porque cuando llevas tiempo buscando y sin resultados, también te desengañas e intentas hacer una vida normal.

El domingo siguiente quedamos en ir al campo con nuestros amigos y allí le daríamos la noticia a todos.

Se alegraron mucho, aunque sé que los que todavía no lo habían conseguido no les sentó del todo bien. Son unas emociones que se comprenden porque se alegran mucho por ti, pero se entristecieron por ellos.

Esos días pues transcurrieron con tranquilidad para los dos, con los trabajos, estudios y mi vida normal, más pendiente de la alimentación porque ya tenía a una “lentejita” que alimentar, me sentía más cansada y de vez en cuando tenía que dormir una mini siesta, pero no tenía ningún síntoma más de embarazo.

Recuerdo los desayunos, que bien me sentaban, tomaba un café con leche y pan con mantequilla y mermelada de fresa, como me sabía en esos momentos nunca más me ha sabido.

Con respecto al trabajo, trabajaba de reponedora y cajera. No pretendía estar sentada en caja todo el día por estar embarazada, aunque es lo que siempre han hecho mis compañeras cuando se quedaban embarazadas, en esos momentos yo era la única que no tenía niños, todas ya habían tenido el primero y algunas ya iban a por el segundo y otras ya los tenían. Pero tengo una espinita en mi corazón, porque me tenían todas las horas de pie reponiendo y me llamaban la última para reforzar la caja, claro les era más útil reponiendo, pero hoy desde la perspectiva de unos 8 años, aquello me dolió. Evidentemente me cansaba más y sentía molestias en el útero, cintura… pero aguantaba cada día. A principios de noviembre cogía unos 10 días de vacaciones que me irían genial.

Llegó el día de la ECO…

Unos días antes comencé a inquietarme y ponerme nerviosa porque tenía el caso cercano de una amiga que cuando fue a la eco, su bebé no tenía latido y fue muy duro porque llevaban muchos años de búsqueda.

Siempre dije, desde aquel momento que le pasó, que eso es lo peor que le puede pasar a una embarazada. Así que esos nervios los sentía y ese miedo.

Mi suegra quiso venir a aquella eco porque le hacía mucha ilusión, así que fuimos #MrJ, su madre y yo, desayunamos los tres juntos (yo mi desayuno favorito). Cuando entramos a consulta, estaba de los nervios, mi ginecólogo nos saludó con mucho cariño y estuvimos hablando de la gran sorpresa. Pasamos al cuarto de la eco, primero pasé yo y cuando estaba colocada en el potro, pues pasó a mi suegra y a #MrJ.

Y allí estaba mi “lentejita” convertido en “habichuelita”, moviéndose. El doctor puso los latidos y todos nos emocionamos, no pudimos controlar los lagrimones en los ojos.

¡Que bonito era! Estaba de 8 semanas y 2 días, movía sus mini bracitos y mini piernecitas. Como algo tan pequeñito te podía llenar de tanto amor. Me dieron nuevas fotitos y un cd con la eco de aquel día.

El doctor me explicó todas las analíticas que me tendría que hacer y ya la siguiente eco sería para las 12 semanas. Me aclaró algunas dudas sobre alimentación y nos fuimos más felices que nada.

Esa noche íbamos al concierto del Barrio, mi cuñada nos había regalado las entradas, claro que yo lo vi sentada desde la grada. Estábamos tan felices que lo disfrutamos muchísimo junto a amigos, hermanos, cuñados… Fue una noche fabulosa.

Unos días después celebrábamos el 30 cumpleaños de #MrJ y con la alegría que en 7 meses seríamos padres.

Hoy os escribo este post, casi 8 años después, estando embarazada de 4 semanas y 6 días. Como pasa el tiempo y aquí estoy igual que aquel mes de octubre de 2010, esperando la siguiente ecografía, con la misma o más ilusión que entonces, con mucha más experiencia y algunos miedos, pero muy feliz sobre todo de seguir luchando por ser mamá.

Muchísimas gracias a todas mis guerreras por acompañarme en todos estos momentos, por leerme, por vuestras palabras de apoyo y de cariño. Miles de besos para todas y a seguir luchando, no nos podemos rendir, aunque nos encontremos muchas piedras en el camino.

 

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