4ª parte: Tercer año de búsqueda…

Demasiado bonito para ser verdad…

Pasaban los días y hacía mi vida con normalidad, como os conté en el post anterior, eso sí bajando un poco la intensidad del estrés. Fueron días de trabajo y de no pensar mucho, la verdad es que no sentía esos miedos horribles, que hoy día conozco, porque pensé que era un embarazo normal (las dudas y los miedos empiezan cuando tienes experiencias negativas).

Desde que supe que estaba embarazada, me fui enterando de que cuatro primas mías también estaban embarazadas, me hizo mucha ilusión porque seríamos mamás casi a la vez las cinco.

Estaba ya finalizando la semana 11 de embarazo, descansé aquel el viernes 19 de noviembre, me quedé en casita todo el día tranquila, hacía frío y la semana había sido intensa de trabajo, solo me apetecía sofá, manta y pelis, #MrJ estaba trabajando de tarde, así que estuve de relax toda la tarde.

Por la mañana nos levantamos y desayunamos como todos los días, era sábado y los dos trabajábamos de tarde. Cuando fui al baño, tenía un flujo como amarillo, no sabía que podía ser, pero me entró la duda, pensé que podía tener infección de orina.

El martes siguiente empezaba con las analíticas y ecografías de las 12 semanas, pero ante la duda que tenía, decidimos acercarnos a la clínica privada, nos atenderían pronto y así nos quedábamos tranquilos.

Nos arreglamos y, como no íbamos a tardar, dejamos los móviles cargando en casa. Eran las 12 de la mañana y al estar la clínica en el centro, pues nos volvió a costar trabajo aparcar, así que hicimos como la última vez que fuimos, #MrJ me dejó cerca y entré yo para ir haciendo los trámites.

No había nadie en la sala de espera y el ginecólogo se encontraba en el mostrador de recepción, así que me hizo pasar al momento, a #MrJ no le dio tiempo llegar.

Le comenté lo del flujo y me dijo que pasase a cambiarme que me haría una eco. Me entró nervios en esos momentos, aunque no pensé de que algo iba a ir mal. Mientras preparaba el ecógrafo, hablábamos de como me había enterado de que estaba embarazada, del tiempo que estaba…

Él empezó a hacerme la eco, pero no me miraba, solo miraba la pantalla y hubo un momento en el que me miró, giró la pantalla y lo vi, su corazón no latía, estaba boca abajo, sin vida.

Jamás olvidaré esa imagen ni el 20 de noviembre de 2010.

Entré en shock.

En ese mismo momento me bloqueé, entré en shock, no podía creerlo. El ginecólogo intentó por todos los medios moverlo, darle toquecitos para que se moviese, pero no, ya no tenía vida.

Lo midió, se había parado su corazón en la semana 9+3, le midió el pliegue nucal y me dijo que lo tenía grueso. Él no sabía que decirme y optó por las palabras que se quedaron grabadas en mi memoria “A veces la naturaleza es sabia y los para porque no venían bien”.

Me bajé del potro y me vestí, él me dijo que tenía que ingresarme para hacer un legrado. Yo no articulaba palabra, quería llorar y no podía, quería gritar y no podía, quería despertar de esa pesadilla pero no podía.

Tal era mi cara, que me dijo que buscase a mi marido, diésemos una vuelta mientras me preparaban los papeles del ingreso.

Salimos de la consulta y mientras andábamos por el pasillo vi a #MrJ sentado, no podía hablar, esa es otra de las imágenes que no se me olvidan de ese día.

Le dije que se había parado, que me tenían que ingresar y que necesitaba salir y respirar mientras nos preparaban los papeles, él se quedó igual, que pena ver su carita de tristeza.

No llevábamos teléfonos y teníamos que avisar en nuestros trabajos, así que andamos hasta encontrar una cabina de teléfono, él se tuvo que encargar de decirlo, yo no podía hablar, no me salían las palabras, tenía un nudo en la garganta. También fuimos a aparcar el coche bien, para que no nos multasen.

Regresamos a la clínica y mientras la enfermera nos conducía a la habitación, en el ascensor me entró la llorera, me vine abajo y ella me dijo “no llores mujer, esta semana eres la cuarta por lo menos, eso pasa mucho, eres joven y ya te quedarás”.

Así llegué a la habitación, llorando, sin entender que había pasado, si había hecho algo mal. Los dos lloramos mucho, yo opté por no decir nada a nadie en esos momentos, no quería a nadie en el hospital, era algo muy duro e íntimo y solo lo necesitaba a él a mi lado. Aunque él desde la habitación llamó a nuestras madres para darles la noticia y decirles que no viniesen y que no llevábamos los móviles, que no se preocupasen y que cuando estuviésemos en casa ya hablaríamos más tranquilos, que esos momentos lo queríamos vivir solos en la intimidad.

Una tarde de sábado muy triste, de las que no se olvidan.

Las enfermeras me fueron poniendo las pastillas para dilatar (Cytotec), cada dos horas. Yo desconocía el protocolo, qué era aquello, que pasaría… Era todo nuevo para mí, solo quería llorar, volver a mi casa en cuanto antes, despertar de esa pesadilla.

Recuerdo que no quería ver la TV, pero #MrJ puso la película de Sherk que la echaban esa tarde, él sabía que me encantaba, a ver si así me distraía (nunca la he podido volver a ver desde ese día).

9788408142423

Sobre las cinco de la tarde empezaron los dolores fuertes, duraron unos 50 minutos. A las seis y cuarto de la tarde fuimos al quirófano, estaba en esa misma planta y fui andando, los dolores ya se habían ido y entré sin sangrar nada.

Nos dijeron que era un proceso rápido pero salí casi a las ocho de la tarde del quirófano. #MrJ lo pasó fatal durante la espera, lloró y lloró, además de la preocupación que tenía por si me había ocurrido algo.

Cuando me llevaron a la habitación, al rato se acercó el doctor y nos estuvo explicando cosas, yo estaba anestesiada y recuerdo algo pero muy poco, que el embrión estaba muy agarrado y que le costó hacer el legrado por eso se había demorado todo, que lo mandarían a analizar, también que esto ocurría más de lo que nos imaginábamos, la cifra me pareció aterradora, nos dijo que 7 de cada 10 embarazos se perdían, ¡no lo podía creer!

Las horas fueron pasando, sobre las doce de la noche me pusieron la inyección de la inmunoglobulina anti-D, soy 0-, lo supe en la semana 8 en una analítica que me hicieron.

Aquella noche no dormimos nada, solo queríamos que amaneciese e irnos a casa. Sentía mucho dolor por dentro, mi alma estaba rota, mis sueños se habían hecho añicos, yo no era yo, la pena y la tristeza se había colado en mi vida por la puerta grande y ahora tenía que recomponerme y volver a vivir.

En la escala de colores, mi vida se volvió gris.

Me dieron el alta pero el miércoles tenía que regresar por urgencias para ver si el útero estaba limpio.

Cuando llegamos a casa, le dije a #MrJ que tirase todas las ecos y el Dvd que nos dieron (hoy día me arrepiento de haber hecho eso porque sería un recuerdo que tendría de él), me sentía tan vacía que el dolor no me dejaba pensar, sentía tantas cosas a la vez, tristeza, rabia, dolor, decepción, culpabilidad (por si no me había cuidado bien), esos momentos eran tan horribles. El domingo por la tarde vino mi suegra a vernos y más o menos estuve como una persona ese rato.

El lunes tenía que ir al médico de cabecera a por la baja, nada más entrar empecé a llorar, con un nudo en la garganta, el médico no sabía como consolarme. Le di el parte del hospital porque hablar no podía y me dio la baja, intentó animarme como pudo, se quedó con una cara de no saber que hacer ni decir…

Esa tarde vinieron a vernos mi madre, mi hermano pequeño, mi hermana y mi querida abuela. Me trajo un tapper de Ágatha Ruiz de la Prada lleno de Actimel, ella los llamaba “tarritos” y decía que era para que me recuperase pronto. Todavía conservo el tapper.

actimelAgatha

También me regaló su cadena de oro con su adorada Virgen del Carmen, que años antes le había regalado mi padre a ella. Ella me la puso con mucha fe para que me protegiese.

Recuerdo aquella visita con mucho cariño, porque son personas que amo e intentaban animarme, me llenaron de abrazos, besos y mucho amor, esa tarde lloré un poco menos.

En los días siguientes, mis días eran tristes y llenos de lágrimas, no paraba de llorar. Mi actitud era pésima, lo sé y lo reconozco pero no veía luz. Mi llanto era desconsolado, cuando me daba la llorera me podía tirar horas…

El miércoles fuimos a la eco de control y me dijeron que todo estaba bien, que ya fuese a mi control de rutina con mi ginecólogo. Yo le comenté que tenía muchísimo dolor de pechos, pero me dijo que era normal y que con los días se me iría.

Al día siguiente, #MrJ me convenció para dar una vuelta por el barrio para que me diese el aire, accedí, me puse un plumón y salimos a andar, fuimos al kiosco cuando ya regresábamos a casa, #MrJ me consentía para hacerme sentir un poco mejor, quiso comprarme un paquete de gusanitos que me encantaban.

Estando en el kiosco me sentí el plumón mojado, y miré pero no lo entendía, tenía toda la parte de delante empapada y nos fuimos a casa corriendo, cuando llegué y me fui quitando la ropa todo estaba mojado, el plumón, el jersey, la camiseta, el sujetador… y empecé a llorar desconsoladamente, me había dado la subida de leche (yo solía tener la prolactina alta casi siempre), llamé a mi ginecólogo y me dijo que me tomase Dostinex para que se cortase la leche. Fue horrible y otra vez el bajón llegó.

Recuerdo esa semana como una de las peores de mi vida, desde el día 20 al 27 de noviembre de 2010 todo fue gris y oscuro. Ya no solo era yo, a dos compañeros que aprecio mucho, se le murieren seres queridos esa misma semana, y cuando estás en un estado así todo te supera.

Dejo este post aquí, en un momento que me sentí muy rota y que no sabía cómo pero que tenía que coger fuerzas para seguir luchando y todo esto lo estoy escribiendo hoy, casi 8 años después (11 de búsqueda) encontrándome en la misma situación que entonces, rota de pena y dolor.

Vosotras mis guerreras me comprendéis, muchas tristemente habéis pasado por esto y sabéis que es lo que se siente, con quiénes no nos comprenden, no lo harán nunca y no debemos gastar nuestra energía en intentar que lo comprendan.

Quiero daros las gracias infinitas por todas vuestras palabras de apoyo y ánimos que me mandáis, ¡¡a seguir luchando mis guerreras!!

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